Showing 61-80 of 123 items.

Y a los tamudeos su hermano Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Él os ha creado de la tierra y os ha establecido en ella. ¡Pedidle perdón! Luego, ¡volveos a Él! Mi Señor está cerca, escucha».

Dijeron: «¡Salih! habíamos puesto en ti hasta ahora nuestra esperanza. ¿Nos prohíbes que sirvamos lo que servían nuestros padres? Dudamos seriamente de aquello a que nos llamas».

Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor, Que me ha hecho objeto de una misericordia venida de Él, ¿quién me auxiliará contra Alá si Le desobedezco? No haríais sino aumentar mi perdición.

Y, ¡pueblo!, ésa es la camella de Alá, que seá signo para vosotros. ¡Dejadla que pazca en la tierra de Alá y no le hagáis mal! Si no, os alcanzará pronto un castigo».

Pero la desjarretaron y dijo: «¡Gozad aún de vuestros bienes durante tres días! Es una amenaza que no dejará de cumplirse».

Y, cuando vino Nuestra orden, preservamos por una misericordia venida de Nosotros a Salih y a los que con él creyeron del oprobio de aquel día. Tu Señor es el Fuerte, el Poderoso.

El Grito sorprendió a los que habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,

como si no hubieran habitado en ellas. ¡No! ¡Los tamudeos no creyeron en su Señor! ¡Sí! ¡Atrás los tamudeos!

Y ya trajeron nuestros enviados la buena nueva a Abraham. Dijeron: «¡Paz!» Dijo: «¡Paz!» Y no tardó en traer un ternero asado.

Y cuando vio que sus manos no lo tocaban, sospechó de ellos y sintió temor de ellos. Dijeron: «¡No temas! Se nos ha enviado al pueblo de Lot».

Su mujer estaba presente y se rió. Y le anunciamos la buena nueva de Isaac y, después de la de Isaac, la de Jacob.

Dijo ella: «¡Ay de mí! ¿Voy a dar a luz ahora que soy tan vieja y este mi marido» tan viejo? ¡Ciertamente, esto es algo asombroso!»

«¿Te asombras de la orden de Alá?» dijeron. «¡Que la misericordia de Alá y Sus bendiciones sean sobre vosotros, gente de la casa! ¡Es digno de ser alabado, glorificado!»

Y cuando el temor de Abraham se hubo desvanecido y recibió la buena noticia, se puso a discutir con Nosotros sobre el pueblo de Lot.

Abraham era, ciertamente, benigno, tierno, estaba arrepentido.

«¡Abraham! ¡Deja de defenderles! ¡Ha llegado la orden de tu Señor y recibirán un castigo ineludible!»

Y cuando Nuestros enviados vinieron a Lot, éste se afligió por ellos y se sintió impotente para protegerles. Dijo: «¡Este es un día terrible!»

Su pueblo, que solía antes cometer el mal, corrió a Lot, que dijo: «¡Pueblo! ¡Aquí tenéis a mis hijas. Son más puras para vosotros. ¡Temed a Alá y no me avergoncéis en mis huéspedes! ¿No hay entre vosotros un hombre honrado?

Dijeron: «Ya sabes que no tenemos ningún derecho a tus hijas. Tú ya sabes lo que queremos...»

Dijo: «¡Ah! Si os pudiera... o si pudiera recurrir a un apoyo fuerte...»