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Ésta es la Escritura, exenta de dudas, como dirección para los temerosos de Alá,

que creen en lo oculto, hacen la azalá y dan limosna de lo que les hemos proveído.

creen en lo que se te ha revelado a ti y antes de ti, y están convencidos de la otra vida.

Ésos son los dirigidos por su Señor y ésos los que prosperarán.

Da lo mismo que adviertas o no a los infieles: no creen.

Alá ha sellado sus corazones y oídos; una venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible.

Hay entre los hombres quienes dicen: «Creemos en Alá y en el último Día», pero no creen.

Tratan de engañar a Alá y a los que creen; pero, sin darse cuenta, sólo se engañan a sí mismos.

Sus corazones están enfermos y Alá les ha agravado su enfermedad. Tendrán un castigo doloroso por haber mentido.

Cuando se les dice: «¡No corrompáis en la tierra!», dicen: «Pero ¡si somos reformadores!»

¡No son ellos, en realidad, los corruptores? Pero no se dan cuenta.

Cuando se les dice: «¡Creed como creen los demás!», dicen: «¿Es que vamos a creer como creen los tontos?» Son ellos los tontos, pero no lo saben.

Cuando encuentran a quienes creen, dicen: «¡Creemos!» Pero, cuando están a solas con sus demonios, dicen: «Estamos con vosotros, era sólo una broma».

Alá les devolverá la broma y les dejará que persistan en su rebeldía, errando ciegos.

Ésos son los que han trocado la Dirección por el extravío. Por eso, su negocio no ha resultado lucrativo y no han sido bien dirigidos.

Son como uno que alumbra un fuego. En cuanto éste ilumina lo que le rodea, Alá se les lleva la luz y les deja en tinieblas: no ven.

Son sordos, mudos, ciegos, no se convierten.

O como si viniera del cielo una nube borrascosa, cargada de tinieblas, truenos y relámpagos. Se ponen los dedos en los oídos contra el rayo, por temor a la muerte. Pero Alá cerca a los infieles.

El relámpago les arrebata casi la vista. Cuando les ilumina, caminan a su luz; pero, cuando les oscurece, se detienen. Si Alá hubiera querido, les habría quitado el oído y la vista. Alá es omnipotente.